Hombres de Galilea, ¿qué hacen
allí parados mirando al cielo? Ese mismo Jesús, que los ha dejado para subir al
cielo, volverá como lo han visto marcharse. Aleluya.
Viri Galilaei, quid admirámini aspiciéntes in caelum? Quemádmodum vidístis eum ascendéntem
in caelum, ita véniet, allelúia
Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, llenar nuestro corazón de gratitud y de alegría
por la gloriosa Ascensión de Jesucristo, tu Hijo, ya que su triunfo es también
nuestra victoria; pues a donde Ilegó él, nuestra
cabeza, tenemos la esperanza cierta de Ilegar
nosotros que somos miembros de su cuerpo.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Celebrante:
Hermanos y hermanas, acudamos con confianza a Jesucristo, el Señor, que subió
al cielo y allí vive cerca del Padre para orar por nosotros.
(Respondemos: Te rogamos,Señor,
óyenos).
Por la santa Iglesia de Dios: para
que alcance la unidad que quiso para ella su Fundador y, fiel a su misión,
anuncie el Evangelio a toda criatura, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Por el pueblo de Israel y por todos
los pueblos del universo: para que conozcan al único Dios verdadero y a su
enviado Jesucristo, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Por los enfermos: para que el Padre
que glorificó el cuerpo de su Hijo, cure también los dolores de nuestra carne,
roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Por nuestra comunidad, para que
espere sin desfallecer la venida del Reino y viva siempre en la unidad de la
Iglesia, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Celebrante:
Señor nuestro, Jesucristo, que para manifestar las maravillas de tu majestad
subiste al cielo ante tus apóstoles; concédenos la ayuda de tu bondad y, según tu
promesa, permanece siempre con nosotros. Tú que vives y reinas, inmortal y
glorioso, por los siglos de los siglos.
Amén.
Acepta, Señor, este sacrificio que vamos
a ofrecerte en acción de gracias por la ascensión de tu Hijo, y concédenos que
esta Eucaristía eleve nuestro espíritu a los bienes del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Jesús, el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, ha
ascendido hoy ante el asombro de los ángeles a lo más alto del cielo, como
mediador entre Dios y lo hombres, como juez de vivos y muertos.
No se ha ido para desentenderse de este mundo, sino que ha querido precedernos
como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la
ardiente
esperanza de seguirlo en su reino.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros
celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu
gloria:
[Misa]
Yo estaré con ustedes todos
los días hasta el fin del mundo. Aleluya.
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus, usque ad consummatiónem saeculi, allelúia.
Oremos:
Dios todopoderoso, que ya desde este mundo nos haces participar de tu vida
divina; aviva en nosotros el deseo de la patria eterna, donde nos aguarda
Cristo, Hijo tuyo y hermano nuestro, que vive y reina por los siglos de los
siglos.
Amén.